
Hay quienes piensan que enamorarse de un amigo o amiga es lo mejor que les puede pasar, pues a fin de cuentas conocen bien a esa persona y alucinan que todo será súper… Pero vete con cuidado pues podrías perder tanto amor como amistad.
Un amor entre amigos que nace con grandes posibilidades de éxito puede llegar a ser maravilloso, pero siempre y cuando reúna la condición de que ambos sientan lo mismo. El problema viene cuando sólo uno de los dos experimenta un sentimiento amoroso y convence al otro de intentarlo, o cuando una decepción o cualquier otra circunstancia empujan a una de las partes a buscar refugio en ese afecto especial.
Sentimientos Diferentes.
De hecho se dan casos de parejas que llegan a formalizarse a través del matrimonio sin darse cuenta que el cariño que sienten es de amigos y no de enamorados, lo cual trae posteriores problemas a los que no se les ven razones ni tampoco una solución.
Empecemos por asentar lo que dicen los expertos acerca de la diferencia entre un amor de amigos y uno de enamorados. El primero es meramente sentimental, mientras que el segundo implica sensaciones físicas. Si hablamos de celos, hay que distinguir si eres posesiv@ con tu amig@ respecto a todas sus amistades o sólo en relación a sus conquistas amorosas. Además, al amigo no lo imaginas como pareja y esa renuencia inicial puede ser indicativa de que, en un dado caso, no compartes otra expectativa.
Todo es posible.
Sin embargo lo anterior no significa que una amor entre amigos no pueda surgir o que esté condenado al fracaso. Se dan casos, en las relaciones humanas no hay fórmulas hechas, pero lo que si debes saber es que se impone la necesidad de andar con pies de plomo para no perder amor y amistad.
En ocasiones puede ser que alguno de los dos empiece a sentir algo diferente y a manifestarlo. En otras puede ser que ante la rotura sentimental de la otra parte, inicie “su intento” seductor por que ya estaba enamorado pero no lo decía, en este caso, e muy probable que ya se hubieran notado “detallitos sospechosos” que hubieras dejado pasar.

“Si el sentimiento es correspondido, vale la pena intentarlo con mayor probabilidad de éxito.”
Cuestión de valoración.
La situación es muy simple, si tú empiezas a advertir una actitud extraña y sospechosa de tu amigo o amiga, lo mejor es evitar la ambigüedad… Es una salida riesgosa que tú te pongas también en plan de conquista, de modo que tienes dos alternativas: la evasión si tienes dudas acerca de sus intenciones porque él o ella no ha hablado claro, o una aclaración frontal si estás segur@ y la suficiente confianza para platicarlo.
La desición de hacer un juego peligroso es tuya y puedes seguir fomentando las salidas y las convivencias de dos, pero si no compartes el sentimiento ¿vale la pena?.
Sin arriesgar demasiado.
Ahora bien, también cabe la posibilidad de que la amistad haya sido una especia de máscara para ocultar sentimientos y que en el fondo ambos estén en el mismo canal. De ser así, inténtenlo pero hablen claro y contemplen lo que pueden perder si no funciona.
Lo que de plano no se vale es forzar una relación donde hay correspondencia de sentimientos. Y no se vale porque de ese modo le estarás dando alas a una persona querida que quizá sufra más que tú ante un fracaso, y porque probablemente tú también pagues las consecuencias al arriesgar una amistad… Y las buenas amistades no se dan en maceta como para echarlas por la borda por un capricho.
Original de: Sandra Flores en: Express